
Los caballitos de mar pertenecen a la familia
de los singnátidos (syngnathidae) palabra de origen griego que
significa "mandíbulas unidas".
Los Caballitos de Mar, conocidos por todos por su simpática anatomía,
fueron clasificados por primera vez por el Barón de Cuvier en
1829.
El caballito de mar que podemos ver en el Aquarium (Hippocampus hippocampus)
se distribuye por todo el Mar Mediterráneo y el Mar Negro así
como en las aguas del Océano Atlántico próximas.
Existen alrededor de 350 especies entre caballitos de mar y otros peces
próximos a ellos como los peces aguja y peces pipa; todos ellos
tienen una serie de diferencias entre ellos.
Los caballitos de mar son fascinantes peces marinos pertenecientes a
la familia de los Singnátidos y al orden de los Gasteristeuformes.
Es un tipo único de vertebrado, emparentado con la aguja de mar,
que suma unas 35 especies distintas y que se encuentra presente en casi
todos los mares del mundo, cerca de las costas, en praderas de algas
de aguas cálidas y tranquilas.
El caballito de mar nada erguido, impulsado por una ondulante aleta
dorsal. Las pequeñas aletas pectorales le ayudan a deslizarse
de costado. Su cola le permite agarrarse a las algas, de tal manera
que no se los lleve la corriente o como simple método para esconderse
de posibles depredadores. Los peces aguja, al igual que sus "primos"
los caballitos de mar, nadan con sus aletas dorsales.
El caballito de mar o "hippocampus",
es empleado en pócimas de la medicina tradicional china, pese
a engrosar la lista de especies en peligro de extinción de la
Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza.
Se le suponen extraordinarias propiedades curativas para luchar contra
la
impotencia y la incontinencia urinaria, entre otros males.
Además, la mortalidad de los caballitos de mar cuando son alevines
es muy grande; no obstante todos aquellos que lleguen a la edad adulta
podrán desarrollar miles de crías nuevas.
Por otro lado, la reproducción de
los caballitos de mar es toda una curiosidad, ya que tras el cortejo
entre el macho y la hembra, ésta traspasa los huevo a la bolsa
ventral del macho. Allí se guardan hasta el nacimiento de las
crías, unas tres ó cuatro semanas después.
La alargada forma de los peces aguja les permite un singular camuflaje.
Enredados
en las algas. Al igual que los caballitos de mar, los peces aguja nadan
y descansan en una posición erguida, de tal manera que es muy
difícil detectarlos.
Aunque parezcan extremadamente débiles
y delicados tienen un duro revestimiento externo que limita sus movimientos.
Fuente:
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